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La Declaración de Ámsterdam, el camino hacia el aceite de palma sostenible

La Declaración de Ámsterdam, el camino hacia el aceite de palma sostenible

Fuente: https://www.revistaaral.com/opinion/la-declaracion-amsterdam-camino-aceite-palma-sostenible_15138151_102.html

En la sociedad española, la preocupación por asuntos relacionados con la sostenibilidad y el medio ambiente ha ido en aumento, hasta el punto de que influyen de manera determinante en la decisión de compra de los consumidores. Esto supone un enorme desafío para la industria alimentaria, ya que nos movemos en un entorno donde videos sobre nutrición, de origen desconocido y sin base científica, se viralizan de forma constante en las redes sociales y la mensajería instantánea. Esto genera un temor que empuja a los principales operadores a invertir grandes cantidades de dinero en adaptarse a los miedos del consumidor, aunque sean totalmente infundados. Si se desea hacer una apuesta real por cuidar nuestro entorno, esos presupuestos que se destinan al “marketing del miedo” deberían ir dirigidos hacia políticas vinculadas a la sostenibilidad. Pero para ello, la industria necesita sentirse amparada por los poderes públicos, no solo en materia de seguridad y control, sino en la lucha de percepciones en la que se mueve este sector diariamente.

Un buen ejemplo sectorial para contrastar esta situación es el debate actual en torno a los aceites vegetales y, particularmente, el aceite de palma, el más producido y comercializado del mundo. Este aceite, según datos de la organización ecologista WWF es el cultivo con mayor rendimiento por hectárea: 3,8 toneladas frente a aceites como la colza (0,8 toneladas) o el girasol (0,7 toneladas). Por tanto, es un cultivo que puede contribuir a una menor deforestación si se apuesta por la sostenibilidad. Y el vehículo para lograrlo en términos de impulso político es la Declaración de Ámsterdam, que supone un compromiso para alcanzar en 2020 una cadena de suministro del aceite de palma totalmente sostenible en Europa. Los gobiernos de Alemania, Dinamarca, Francia, Italia y el Reino Unido ya se han adherido a esta declaración, lo que implica dar un paso al frente para combatir las noticias falsas y adoptar un rol de liderazgo que conduzca hacia la plena sostenibilidad de la producción del aceite de palma, evitando así la deforestación en las selvas tropicales.

España también debería liderar en esta materia, junto con estos países, por la fortaleza e influencia de su sector agroalimentario en Europa. En términos de reputación y, por extensión, de cuenta de resultados, siempre es mejor estar a la vanguardia de la promoción, innovación y desarrollo de modelos de negocio, productos y servicios que sean sostenibles y que tengan un impacto mínimo en el medio ambiente. Si se apuesta por la innovación en este ámbito se reduciría la deforestación y también el aluvión diario de noticias falsas relacionadas con este ingrediente. Pero esto es difícilmente asumible por la industria si no hay un apoyo decidido de los reguladores y si se destina un gran presupuesto a reforzar los sesgos de los consumidores en vez de apostar por la sostenibilidad. Tal y como ha afirmado la economista danesa Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA): “debemos plantearnos si es mejor estar contra el cultivo de palma o dar paso a otros cultivos que destruirán más biodiversidad”.

Cualquier persona que trabaje en la industria alimentaria sabe el daño que se está generando en nuestros días con este estado de alarma permanente, clima indispensable para generar el clic y la difusión, pero no para proporcionar respuestas informadas y evidencia científica. Y, a día de hoy, las evidencias son que el aceite de palma es un aceite vegetal que procura el aporte energético y los nutrientes que deben de estar presentes en una dieta equilibrada y saludable. Además, la Unión Europea ha actualizado recientemente los límites establecidos a las sustancias contaminantes que se generaban durante el procesamiento del aceite de palma, situándolos muy por debajo de los niveles que entrañan riesgos para la salud. En este sentido, las empresas comprometidas con la sostenibilidad se han acogido a estos límites en vez de abandonar el ingrediente. Otros han preferido no asumir estas inversiones, optando por la publicidad engañosa y por aceites vegetales alternativos que no aplican ninguna política de sostenibilidad porque no están bajo el foco de la opinión pública.

“Esperamos que podamos tener un gobierno en España que suscriba esta declaración para que todos los actores implicados puedan remar en la misma dirección: la de la sostenibilidad”

En opinión de nuestra organización, que lleva estudiando este asunto desde hace años, creemos que es un error abandonar la senda de la sostenibilidad porque es la única que garantizará una vida larga a las empresas de la industria. Se pueden obtener buenos resultados a corto plazo apostando solo por el marketing pero si iniciativas como la Declaración de Ámsterdam prosperan en toda la Unión Europea, el recorrido de las empresas que apuesten por el cortoplacismo será muy limitado. Esperamos que tras las elecciones generales de noviembre podamos tener un gobierno en España que suscriba esta declaración para que todos los actores implicados puedan remar en la misma dirección: la de la sostenibilidad.

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