Desarrollo rural con palma de aceite

Desarrollo rural con palma de aceite

Fuente: https://www.prensalibre.com/opinion/columnasdiarias/desarrollo-rural-con-palma-de-aceite/

El tercer Congreso Palmero C//PAL 2019, en Antigua Guatemala del 2 al 4 de octubre, con asistencia de personas de 15 países del mundo fue un evento muy exitoso. Guatemala es el mayor productor de aceite de palma por hectárea en el mundo, el segundo mayor productor en Latinoamérica y el tercer exportador del mundo. El aceite de palma es el aceite vegetal más producido y comercializado en el mundo y se estima que su demanda se incrementará significativamente en un futuro cercano. En el mercado mundial de aceites y grasas, el aceite de palma se ha convertido en la principal fuente de consumo de aceite vegetal que es equivalente al 33% del mercado. El cultivo de la palma de aceite ocupa alrededor de 165 mil hectáreas, lo que representa únicamente el 2.2% del total del área agrícola. Se estima que la agroindustria guatemalteca produce alrededor de 900 mil toneladas de aceite. El 20% se destina para consumo local, cubriendo la demanda existente en el país, y el 80% restante se exporta principalmente a México y Europa.

Los palmicultores han invertido en áreas rurales aptas para el cultivo, donde había escasa o nulas inversiones, generando alrededor de 28 mil empleos directos y 140 mil indirectos. Como resultado de la inversión en el país, la agroindustria de palma de aceite representa el 1.2% del producto interno bruto nacional. La inversión focalizada en el área rural ha contribuido a dinamizar las economías locales en los municipios donde está presente el cultivo. En Petén, por ejemplo, el cultivo aporta el 19.76% del PIB de ese departamento, seguido de Izabal, con el 6.94% y Alta Verapaz, con el 5.22 %, según informe de la firma Cabi. Son muchas familias las que se han beneficiado económicamente gracias al trabajo que brinda la palmicultura. Las inversiones palmeras han contribuido a mejorar la calidad de vida de las comunidades vecinas a los proyectos. Un ejemplo de ello es el trabajo de Palmas del Ixcán, en Ixcán, Quiché, con un programa que brinda acompañamiento, asistencia técnica y capacitación sobre prácticas productivas a los pobladores, cuyo objetivo es cambiar el pensamiento de las personas y motivarlos para que puedan ser entes de cambio en su entorno, logrando transformar un lugar donde hubo guerra. Programas como ese y otros implementados por socios de Grepalma demuestran que la producción de aceite de palma en el país es una enorme oportunidad de desarrollo en las comunidades rurales.

Todo ese panorama permite ver un futuro esperanzador en nuestro país. Sin embargo, existen aún áreas en conflictividad, donde los gobiernos locales no tienen capacidad de brindar seguridad en el municipio, por lo que se necesita mayor presencia de instituciones de seguridad pública del Estado. En el Valle del Polochic, en donde como consecuencia del asesinato de tres soldados a inicios de septiembre, haber implementado el estado de Sitio ha sido fundamental para que el gobierno de Guatemala haga un trabajo profundo en el área, ya que se han reportado hallazgos de narcoactividad a nivel de cultivo, de laboratorios y de pistas clandestinas, cuya actividad ha generado conflictividad en la región. El Gobierno tendrá que invertir en infraestructura y personal de seguridad ciudadana para retomar el control de la zona y asegurar el bienestar de sus habitantes y la paz social. En el valle hay empresas comprometidas con el desarrollo económico local y con el desarrollo del país, ellos necesitan la presencia de la autoridad para poder avanzar.

En el país enfrentamos enormes desafíos. Visualicemos a la palmicultura sostenible como parte de la solución. Desde esa área de acción se pueden impulsar cambios y hacer la diferencia. La palmicultura guatemalteca es cultura de desarrollo sostenible.

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